Por suerte para ti solo mando emails con la intención de aportarte algo valioso. A mí de relleno solo me gusta el chocolate, nada de palabras vacías.
¿De qué van mis emails?
Hablo de autoestima, creencias, relaciones y de todas esas cosas que hacemos en automático sin preguntarnos demasiado por qué...o, por el contrario, por qué no paramos de darle vueltas.